Eduardo Izar Robles

DELINCUENTES ANIMALES O ANIMALES DELINCUENTES.

Tal vez les parezca raro el título y piensen que me refiero a delincuentes animales o animales delincuentes, es decir a quienes siendo delincuentes se comportan como animales; pero no, aludo a la relación que mantienen los delincuentes con los animales. Los delincuentes tienen una rara fascinación por los animales, todos o casi todos tienden a tener un animal como símbolo; el tigre es el favorito de casi todos ellos y quieren que les digan: el tigre, como el tigre de Santa Julia, hay quienes se sienten muy águilas y el águila es su símbolo, otros son fieros y escogen al león, muchos se dicen lobos.

La imagen más difundida de un capo de la mafia es la de Pito Corleone con un gato en sus piernas, acariciándolo cariñosamente. Esta imagen, que aparece en la portada del libro de Mario Puzo muestra a un famoso delincuente en una tierna actitud que llama a la simpatía.

Otro de los más destacados criminales que podemos encontrar, es Pablo Escobar Gaviria, quien fuera el más famoso delincuente de Colombia, que controló el Estado e incluso llegó a ser legislador y pensó a llegar a ser presidente de la República. Este tenía una gran admiración por los animales y construyó un zoológico, mejor aún que el que pudiera hacer el Estado, y al final, cuando lo descuidó, porque fue puesto preso, anduvo huyendo y al final murió, dicho zoológico se convirtió en una pesadilla para la ecología; pues en su zoológico en la hacienda de Medellín se encontraban cuatro hipopótamos que quedaron abandonados, mismos que se reprodujeron y amenazaban con seguirse reproduciendo en la zona del valle del río Magdalena y no saben que hacer con ellos porque se convirtieron en depredadores.

Aquí en México, Jesús Zambada, el rey Zambada, tenía animales feroces en el Distrito Federal en la zona boscosa del mismo.

Miguel Aldana, quien fuera jefe policiaco y al que en algún tiempo dieron de baja por sus relaciones con los narcotraficantes, tenía, por el rumbo de Cuernavaca una gran propiedad con muchos animales salvajes.

Ellos, los delincuentes, son muy afectos a la cacería y a las armas, y muchos tienen en sus casas una gran colección de las cabezas de los animales que han cazado y las presumen entre quienes los frecuentan.

Hay un personaje muy típico adicto a las apuestas, dueño de casas de juego, de apellido Hank Roon, quien ya una vez estuviera detenido por posesión de armas, que obtuvo su libertad gracias a que quienes penetraron en su casa lo hicieron ilegalmente. Este también tiene animales, víboras, cuernos de rinoceronte y pene de león, que se los echa a un tequila para refinarlo y hacerlo más tonificante.

No todos pueden tener animales salvajes; pero casi todos tienen caballos y gallos de pelea y algunos, ranchos ganaderos.

Los animales más comunes para los delincuentes son los caballos y los gallos y a las patas de los mismos apuestan grandes cantidades de dinero y a veces hasta la vida. Su honor lo transfieren a las patas de los gallos o de los caballos.

Ellos son muy dados a presumir, quieren tener el mejor gallo y el mejor caballo, y compiten frecuentemente; pero en torno a los palenques y las carreras de caballos se da una sociabilidad muy singular: durante las carreras y las peleas de gallos corre vino a raudales, se apuestan grandes cantidades de dinero, se presumen las mejores mujeres y se hacen las más abundantes comidas para festejar el triunfo.

Hay carreras de caballos muy famosas que se han incorporado a los corridos y hay muchos caballos que por resultar ganadores también fueron muy alabados.

José Treviño Morales, fue famoso porque lo descubrieron lavando dinero del narco a través de la compra de caballos, y fue descubierto porque hacía carreras en México, en el norte de Veracruz, y que llegó a tener un caballo extremadamente famoso que se llamaba Tempting Dash, que tenía su propio canal de televisión y otro que se llamaba Adash of sweet hit, ambos tenían un valor superior a un millón de dólares y le fueron decomisados junto con otros muchos caballos, no tan finos, pero al final finos y que los vendieron en subasta pública.

Hay quienes se aficionan a los caballos pero a su vez hacen un equipo de carros para competir en las justas nacionales o locales y compran los mejores caballos, contratan los mejores charros y buscan ganar a toda costa, su honor les va en el triunfo. Y construyen lienzos como en el caso de Carlos Montemayor González, quien hizo uno en Naucalpan, Estado de México al que bautizó como los tres Garcías y en el cual competía su equipo denominado San Martín Caballero. Este Carlos Montemayor González resultó ser el suegro de la Barbie y eso fue suficiente para que también pagara culpas.

Entre los delincuentes, las peleas de gallos son el deporte favorito y el más frecuente y ha habido quienes se han destacado como los hermanos Valencia de los Reyes Michoacán y en especial Roberto Valencia alias el alazán, quien perdiera la vida en un palenque y también en los palenques o causa de ellos se han dado crímenes muy notorios como el de Chalino Sánchez o el gallo Elizalde.

En ese mundo de animales, de competencia entre animales se da la parte más intensa de la vida de los delincuentes, ellos se distraen en esas luchas en la que los animales compiten entre sí.

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