Salomón Atiyhe Estrada

Diálogos urbanos.

“Salió más cabrón el ratón que el gato”
2 de Octubre, ya te olvidaste…

Ya se acostumbró la gente a ver cuerpos mutilados, descuartizados con saña y tirados en las calles para sembrar el terror.

  • Los españoles hacían lo mismo con los indígenas de este Continente Americano, recuerde como descuartizaron al Inca Tupac Amaru en el Perú, le amarraron las extremidades a caballos y los arriaron hasta desprender las manos y piernas, en medio de la Plaza para que todos vieran y les diera miedo levantarse contra ellos.

  • Pues lo mismo hicieron con Cuauhtémoc. A él le quemaron las plantas de los pies, de ahí que le atribuyen la frase: “Acaso estoy en un lecho de rosas”. Una visión muy idílica de interpretar la historia, les ha de haber mentado la madre.

  • Al Cura Hidalgo le cercenaron la cabeza y la prendieron en una picota en la esquina del cuartel de Chihuahua, también, para infringir miedo al pueblo.

  • Esos fueron actos de guerra, ataques contra los naturales en su afán de dominación, producto del expansionismo colonialista. Pero, qué me dicen de la masacre del Jueves de Corpus, el 10 de Junio de 1971, en el Distrito Federal por órdenes de Luis Echeverría y Alfonso Martínez Domínguez, utilizando al Grupo paramilitar “Los Halcones”, transportados en vehículos de la policía y provocaron una matanza de estudiantes que pretendieron marchar del Politécnico al Monumento de la Revolución en apoyo a universitarios de Nuevo León. Un acto de asesinato masivo que nunca fue resuelto.

– Sí, lo recordamos. Aunque se recuerda más la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968. El lenguaje de las armas, de las balas contra los cuerpos inertes de estudiantes y pueblo que los apoyaba…

– Eran tiempos donde la mayoría en México coincidía en que el poder para el pueblo sólo se podría conseguir por medio de un movimiento armado. El gobierno operaba con las famosas “Brigadas Blancas” que daban muerte a los opositores al régimen. Tiempos de la llamada “Guerra Sucia” con presos políticos, desaparecidos, cárceles clandestinas, torturas…

– La izquierda debatía las tesis del Che Guevara sobre aquello de que una chispa enciende la pradera; crear dos, tres Vietnam. Muchos militantes de la Liga 23 de Septiembre fueron desaparecidos. El francés Regis Debray, en su libro Guerra de guerrillas, se perfilaba por la transición pacífica, sostenía que no se trataba de llevar al pueblo a la muerte cantando himnos de victoria.

– Las generaciones actuales no vivieron esos funestos sucesos; no conocen la historia violenta de la Guerra Sucia. El gobierno sometió a sangre y fuego pero no hizo nada por mejorar las condiciones de vida, dejó que se abriera un abismo entre las clases sociales con una sobre explotación de los recursos y servicios en México. Permitió los monopolios, el saqueo lento pero permanente de la riqueza mexicana, del petróleo sobre todo. El campo fue abandonado a su suerte y creció una clase de líderes deshonestos apoyados por el gobierno, como Elba Esther Gordillo, con tal de que ejercieran un control sobre la clase trabajadora.

– Sí. Así fue. La izquierda entró al aro intentando una transición pacífica por medio de la lucha electoral, pero en México las elecciones se ganan con dinero, mucho dinero y ésta nunca lo tuvo porque representa al sector más jodido del país y el gobierno ejerció un control del dinero desde el IFE, una democracia controlada…

– Así es carnal. Pero en el pecado llevan la penitencia. Dejaron crecer la miseria, el desempleo y con ellos vino la Descomposición Social y la inseguridad pública es producto en gran medida de ello. Dime, ¿Qué padre de familia acepta con resignación que sus hijos le digan: “Papi, tengo hambre”? Ninguno Carnal. Mucho menos que asesinen a 43 estudiantes normalistas y no los hallan, se hacen pendejos.

– ¡Ajá! Este pedo no lo paran con limosnas, con dádivas o programas de ayuda. Son paliativos pero el problema está latente y crece día con día. Pinche país está podrido, corrupto hasta la médula. Ya ves, tanto que luchamos por un mejor país y está peor. Esto no cambia, por eso yo ya ni me meto, ya estoy viejo. Alguien está controlando el Terror, el Miedo…

– Ahora no es la izquierda la que se anda con guerrillas, ahora son los malandros y tienen todo el dinero del mundo, chingo de dólares para comprar armas, transporte y convertir a racimos de jovencitos en sicarios de la noche a la mañana. Les ofrecen trabajo, cosa que el sistema no puede ofrecerles…

– Simón que yes. Es la cultura de la violencia. Los pinches gringos la inventaron para desintegrar a los países del tercer mundo para que no le hagan mosca, mire cómo tienen al pueblo sirio; y ahora ya declararon a La Laguna como un foco rojo de extremo peligro recomendándoles a sus ciudadanos que no vengan. Nos van a joder más en la economía y eso a los malandros les vale, ellos luchan por el control de sus territorios, el país les vale madre…

– Pero qué se puede hacer. Enrique Peña Nieto tiene en el olvido al Estado de Coahuila; invierte millones en su Guerra contra el Narco, igualito que lo hizo Felipe Calderón pero no invierte nada para combatir la descomposición social. Apenas paró las orejas en Ciudad Juárez y ahí andan tratando de encontrar la forma de invertir realmente para recomponer el tejido social que está más agujereado que una criba frijolera. Debería pagar la deuda de cada Estado, los 40 mil millones que debe Coahuila, total, ya se los chingaron, así se impulsaría la economía y se generarían empleos…

– Pero es notorio que ni todas las corporaciones de seguridad pueden frenar la violencia cotidiana, la delincuencia, los robos a casa habitación y los robos a mano armada, salió más cabrón el ratón que el gato.

– Los medios de comunicación invitan a una revolución de la inteligencia comenzando con uno mismo pero… muchos traen la revolución en la panza. Nos invitan a la unidad nacional con sus pinches Reformas, pero no vemos que inviertan en la prevención del delito como el deporte o la cultura popular, sin embargo, sí invierten para las clases protegidas, las que si pueden asistir a los grandes teatros y museos porque de alguna manera cuentan con los medios económicos y los programas dedicados a ellos cuestan millones y para la raza de bronce que aún no sucumbe en el mar de la descomposición social, para el proletariado que se mantiene firme en el México creo en ti… Nada, sólo el peligro de que pierdan su identidad nacional. No hay solidaridad ni premios por su capacidad de aguante. A ver hasta dónde aguanta el cordoncito del que prenden nuestras ilusiones.

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