EL DERECHO A ROBAR.

                                          Por: Lic. Eduardo Izar Robles

Antes cuando alguien cometía un delito el Estado se encargaba de castigarlo, la gente sentía temor y respeto por la autoridad; pero ahora en los tiempo modernos no solo no castiga el Estado a quienes cometen un delito o una falta, sino que es a su vez, la victima de los delitos. Desde que inició la guerra contra el Narco se puso de manifiesto que no tenía capacidad para vencer e incluso se convirtió, en cierta forma, en la burla de los delincuentes.

Esto se puso de manifiesto ahora que el Presidente dijo que no iban a permitir el robo de la gasolina por medio de la extracción de la misma de los ductos. Toda vez de que quienes se dedican a esto, llamados Huachicoleros o Chupaductos, exigieron la libertad de los detenidos y el retiro de las tropas, una vez que se enfrentaron entre ellos y mataron a cuatro militares. Los Huachicoleros no son cosa nueva, existen desde hace mucho y toman ese nombre de una bebida fermentada que llaman Huachicol y operan en una larga franja en el Estado de Puebla. Ellos ordeñan en más de mil cuatrocientas tomas la gasolina que venden más delante; pero se supone que es muy difícil vender litro por litro, de manera tal de que se presume que la venden a los gasolineros que si tienen las bombas y la paciencia para llenar de uno en uno los tanques de los carros, sin que nadie sospeche que la gasolina que están distribuyendo es robada.

Los Huachicoleros reclaman su derecho a robar. Pues, dicen ellos en este país todo mundo roba, y roba Romero Deschamps en el Sindicato de Petroleos, roba su hija o gasta el dinero que se roba su padre en paseos a su perrita en avión de lujo, roban los Trabajadores Sindicalizados que simplemente cobran y no trabajan, roban los directivos de la empresa que hacen contratos leoninos y se quedan con parte de lo pactado, roban los proveedores de petróleos, roban los contratistas, roban los médicos y encargados de las farmacias, roban los altos funcionarios a los que les dan comisiones por los contrato que hacen, roban Odbrecht empresa brasileña que les da mordidas por los contratos, roban los dueños de gasolineras que dan litros de menos, roban los piperos que distribuyen la gasolina, en fin roba todo mundo y roban en grande; porque los Huachicoleros roban bastante quienes tienen las relaciones, más no así los que cuidan y echan aguas o los que solo llenan un tanque de doscientos litros y batallan para venderla más delante; pero además, los que mencione en primer lugar roban campantemente, en su oficina con aire acondicionado no corren el riesgo de que les explote un ducto y se quemen, por lo contrario están en una luja oficina y hasta ahí les llevan el dinero, los pobres no tienen derecho a robar en este país ese derecho está reservado para los ricos, ya lo dijo el niño de Quintana Roo en el discurso que pronunció en la Cámara de Diputados: “Si te robas una gallina te dan diez años de cárcel”.

Pero no solo los Huachicoleros reclaman el derecho a robar, todo mundo se siente con derecho a hacerlo; púes por donde quiera brotan grandes fortunas e impunes rateros, roba la Gaviota y se queda con la casa blanca y la exculpa Virgilio Andrade y casi nos pide que nos disculpemos con ella, roba Videgaray, roba el Director de Petroleos, roban los Gobernadores en fuga y los Gobernadores presos, roban personajes que ayer no tenían ni para un cambio de zapatos y ahora tienen una gran fortuna en fin, todo mundo roba, y no corres ningún riesgo, por lo contrario hasta les otorgan un reconocimiento les dan premio al mérito.

Hay actividades ilícitas que se realizan en forma cotidiana corriendo riesgos y que aparentemente no deberían estas prohibidas como la carreras de caballos y las peleas de gallos; más sin embargo las realizan clandestinamente y acuden a ellas cientos de mexicanos aficionados a esas actividades y corren riesgos de que si llega la policía, no se los lleva porque son muchos; pero si los extorciona, porque son muchos y dejan mucho.

Hay taxis piratas que aprovechan la confusión para hacer su lucha, al fin y al cabo son muchos los taxis que circulan y resulta muy difícil que los identifiquen pero si los descubren o les quitan el carro que es lo menos probable, o les quitan la lana que es lo más acostumbrado. Estas actividades son ilegales; pero las practican porque de algo tienen que vivir ellos y sus hijos o en algo se tienen que divertir. Hay otras actividades más comunes como es el que se invada un predio, ser organicen los paracaidistas, realicen marchar y plantones frente al palacio de gobierno, les legalicen la posesión y les den materiales para construir una precaria vivienda y de paso unas despensas para seguir subsistiendo. Ellos son pobres de solemnidad, no así los líderes que los convocan ni tampoco los Diputados que bajan programas similares y les venden el derecho a la vivienda a quienes no la tienen. En caso de un conflicto es fácil que vallan a dar a la cárcel los paracaidistas no así los líderes y los Diputados.

Hay casos como aquellos que tiene un camión de indígenas o de niños y los llevan a las pizcas y los acomodan bajo un gran techo, totalmente insalubre los explotan desde que sale el sol hasta que se mete y les pagan una miseria por su trabajo y a veces ni tan siquiera les pagan y los dejan abandonados en un lugar lejos de su casa; pero tampoco les pasa nada; pues contribuyen a la recolección de los productos agrícolas excuso decir que no tienen ni seguro, ni salario, ni condiciones higiénicas de subsistencia; pero el Estado no hace nada para resolverlo. Estos pocos ejemplos que estoy dando nos indican el estado en el que vive el Estado que no tiene capacidad para aplicar la Ley y que lo retan constantemente los grupos, no del crimen organizado, sino de gentes con necesidades de subsistencia que tiene que recurrir a violar la Ley para poder vivir.

El Ejemplo más acabado de vivir al margen de la Ley sin riesgo de ser sometido, por el contrario semi protegido nos lo da el ambulantaje. Los ambulantes en este país rebasan las cifras millonarias y ocupan espacios que no son de ambulantes sino de locales fijos y se dedican a actividades a veces ilícitas como es la venta de artículos prohibidos o de contrabando o piratas y el Estado para mejorar la imagen les regala, estanquillos, velarías, paraguas, uniformes, etc., etc. a fin de que recuperen algo de la armonía que rompen.

El ejemplo más vivo de la ilegalidad de estos grupos lo tenemos en Tepito al que se le conoce como territorio libre de América, donde la autoridad no entra y ellos ponen las reglas.

Para que el Estado recupere su legitimidad, su fuerza y reconocimiento necesitan dejar de robar y eso se ve muy difícil. Roba el chico, roba el grande, roba el Papa, roba el Presidente de manera tal de que nadie puede reclamar.

Entradas Recientes

ARCHIVO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: