LA EXPULSIÓN DE BAUTISTA.

Por: Lic. Eduardo Izar Robles

En tanto que el Presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional busca con desmedido afán, víctimas propiciatorias, para la expulsión de su partido, haciendo el papel de torquemada, convirtiendo al partido en un Tribunal inquisitorial, buscando depurar las filas del mismo, que solo se queden los buenos, que se vayan los malos, solo ángeles, fuera los demonios.

Aquí en San Luis el Presidente del Comité Estatal y el Delegado del Nacional, hacen las veces de abogados, no del Diablo, sino de todos los que sean injustamente acusados por el solo hecho de ostentar una riqueza inexplicable.

Es el caso de que Martin Juárez y Schafino afirman que no es suficiente que Oscar Bautista sea poseedor de una gran fortuna, sino que también es necesario que se demuestre que el origen de la misma, que se pruebe que la hizo mediante la comisión de delitos.

Ellos no son como Ochoa Reza, quien sin más trámite saca la espada flamígera y expulsa del paraíso a los malos elementos; Ochoa como el Dante de la Divina Comedia tiene los círculos de su infierno, a donde manda, a los diferentes apartados a quienes reniegan del partido, los malandrines, rateros, usureros que aportaron dinero para la campaña de Peña Nieto; pero que no lo dieron de su bolsa, lo sacaron de las arcas, los negocios y chantajes, que si bien Peña ganó gracias al dinero mal habido que ellas apartaron, eso no les da impunidad, vivimos en el reino de la pureza, todo debe ser puro, claro y transparente nada que contamine, que las intenciones sean sanas, no se permite lo impuro, los malos pensamientos, la conciencia debe ser totalmente cristalina; hay de aquel que piense mal.

En contraste con ese rigor casi kantiano del presidente Ochoa los potosinos afirman que todos se pueden, que el pecado no es robar, sino que te agarren robando.

Es esa dualidad de pensamientos, se debate que hacer con los diputados o funcionarios que deben ser sancionados por su conducta deshonesta, falta de probidad que de acuerdo a los estatutos deben de ser castigados con la suspensión, inhabilitación, expulsión según el caso, pero no, aquí en San Luis los quieren premiar, participan de la conseja pública que afirma. Ratero puede que sea, pero pendejo no, no vez la gran fortuna que tiene.

Premian al éxito, sin importar de qué manera se alcanzan los resultados, eso es lo que importa, el utilitarismo es su más pura esencia. El fin justifica los medios.

Oscar Bautista en este caso y un sin número de políticos enriquecidos se apoyan en el criterio pragmático de Juárez y Schafino y evitan ser sancionados por su partido: tapaos los unos a los otros, porque de no ser así, ¿Quién va a cerrar la puerta?

Vivimos en el mundo de la impunidad, pero hay que ser muy radical para expulsar no solo a Oscar Bautista, sino a todo aquel que como a él se ha enriquecido en el poder, solo hay que observar la Ley y explicar el más elemental de sus artículos en la materia penal, el artículo 340 del Código Penal relativo al enriquecimiento ilícito, enmarcado dentro del título décimo sexto del código penal de los delitos contra la administración pública, cometido por servidores públicos, que dice que se comete por el solo incremento de su patrimonio, aunque no se pueda demostrar que haya sido producto de uso indebido del puesto.

El delito de enriquecimiento ilícito se define como aquel en el cual el servidor público se ostente como dueño de todos los bienes, aun aquellos que no estén a su nombre pero se conduzca como su dueño.

Ellos reconocen que la fortuna del Bautista es inmensa, de manera tal que el elemento principal del tipo del delito ya está prabado y no deja lugar a dudas.

Toca al Bautista demostrar que heredó, se sacó la lotería, se encontró un tesoro, para justificar su fortuna; pero no le corresponde a Juárez y Schafino absolverlo sin previo juicio; o pruebas en contrario, cierto que enriquecerse no es malo, al contrario es un propósito de vida y hace feliz a la gente y es digno de encomio, lo malo es hacerlo de forma ilícita.

El objetivo de este delito es claro: evitar que los funcionarios se enriquezcan de manera ilícita, robando o aprovechándose de los dineros que deberán beneficiar al pueblo.

Mal hace Ochoa, cuando que, para fortalecerse en su partido, sin mediar juicios de fondo, ni oír a los acusados, utiliza su poder, para darse baños de pureza y expulsar del partido a quienes le conviene, porque no es un precisamente Robespierre o un Oliverio Cronwel, más bien parece un José Fouché. Pues su historia personal, lo hace digno de ser condenado y ejecutado, porque también él tiene un turbio pasado que lo persigue: Taxis, pinturas en cuadros de costo millonario. Liquidaciones millonarias y ahora el escándalo de los contratos de los medidores con la empresa de Peralta y la comisión federal de electricidad, organismo en el cual trabajo.

Schafino no tiene tampoco un pasado austero, por lo contrario, viene precedido de mala fama y Juárez no tiene pasado, ni presente, ni fututo, es como la caca del perico ni huele, ni hiede, ni sabor tiene según la expresión del Líder de ambulantes Zarazúa.

Con estos antecedentes lo más prudente es expulsar al Bautista; pues ya no le va a servir al partido para postularse, salvo que haya compartido su botín con sus defensores en el partido.

Así pues: ¿Quién va a cerrar la puerta?

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