LAS VICISITUDES DE SER UN SUGAR DADDY A LOS VEINTISIETE

 

Por: Luis Enrique Vera Alvarado

Existe todo un mundo de redes sociales más allá de Facebook y las podemos dividir en dos categorías: las que sólo sirven para perder el tiempo y las que se sirven para lo mismo, pero cobran. Haciendo un profundo análisis de la situación mientras me comía un cuernito, descubrí que hay varias redes sociales y aplicaciones para encontrar pareja, entiéndase copular.

Decidí ampliar mi investigación con una que se llama Seeking Arregement, que es algo así como Tinder pero más pro. A grandes rasgos, los resultados al crear mi perfil arrojaron que soy un sugar daddy de 1.73 con un cuerpo atlético que busca mujeres de mente abierta y cuyos ingresos anuales ascienden a los setenta y cinco mil dólares por las regalías de libros que sólo existen en mi imaginación. Ni García Márquez generaba esas cantidades, soy un campeón. Una foto con treinta filtros y listo. La única virtud del siglo XXI es que mentir en las redes es una obligación, no un pecado.

Ampliando todavía más mi investigación me di cuenta de varias de esas redes se prestan para la prostitución y truques de connotaciones sexuales. El verdadero sugar daddy es un señor de amplios recursos económicos que los ofrece, a manera de becas universitarias, carros nuevos u otros artículos materiales a cambio de sexo.

La prostitución se remonta a tiempos muy remotos, incluso anteriores a que Satanás planeara la creación del América. Han pasado ya milenios, pero el cuerpo es la única moneda que no se devalúa. El alquiler de la piel ha sabido adaptarse, evolucionar, desde aquellas épocas donde era legal la esclavitud hasta la implantación del sistema capitalista, donde algunas chicas venden su semilla para poder pagar sus estudios.

No entraré en el debate sobre si la prostitución es un mal necesario, un pecado carnal o cualquier otra opción. Lo que sí me impresiona es lo impregnada que está en la sociedad y todas las variantes que puede presentar, en ambos géneros, para concretarse. A final de cuentas, prácticamente todo en este planeta es dual. El cuerpo es el instrumento supremo del amor y también de la lujuria.

Con el crecimiento exponencial que ha tenido la tecnología también se han ampliado las opciones para el negocio del placer. Se puede practicar de forma casi anónima y cada uno pone su límite. Sería interesante tener datos fidedignos sobre la cantidad de dinero que mueve a escala global en todas sus facetas. Revelaría mucha información sobre lo que somos y la forma en que hemos construido muchas estructuras sociales.

Se acabó el cuernito. Mi investigación llega hasta ahí y mis palabras también. Mucho podría seguir diciendo sobre el tema, pero el espacio para sacar conclusiones es particular. Cada persona, cultura y religión tiene conceptos morales diferentes y resulta muy complicado juzgar a las personas que rentan su cuerpo por algo a cambio. Mi corta experiencia como sugar daddy fue muy decepcionante. Probablemente se deba que no tengo los ingresos que se solicitan.

ARCHIVO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: