LA AMNISTÍA

Por: Lic. Eduardo Izar Robles

Un gran escándalo causó la propuesta que hizo López Obrador en torno a la amnistía, consistente en la posibilidad de pactar con el crimen organizado la suspensión de sus actividades delictivas garantizándoles paz y tranquilidad.

De inmediato se levantaron voces condenando dicha postura, la que consideraron irreflexiva y exagerada, condenando a López Obrador y afirmando que era un error del tabasqueño, que buscaba pactar con los malos.

La verdad es que lo que López Obrador dijo es que había que explorar todas las posibilidades para decretar una amnistía, escuchando también a las víctimas y llegar hasta el extremo de exigirle al gobierno de los Estados Unidos que lleven a cabo campañas para aminorar el consumo de drogas.

La pretensión de López Obrador es discutir el tema, analizar los pros y los contras de esa idea. Exageraron quienes se colocaron en contra de la idea; empezaron a decir que los delincuentes son animales salvajes, despiadados, que matan sin tomar en cuenta a quien agreden, que no les importan mujeres, hombres y hasta niños, que quienes perdieron a sus familiares no van a estar contentos con que se les otorgue perdón a quienes privaron de la vida a sus parientes, que los criminales son psicópatas que solo quieren sangre, que es una estrategia, aliarse con la delincuencia buscando votos.

Se levantaron voces de todo tipo, incluso del clero mexicano, quienes no estuvieron de acuerdo con la idea Lópezobradorista, no obstante que la norma más elemental de la religión es el perdón. Habría que recordar a Jesucristo colgado en la cruz perdonando a quienes lo colocaron ahí y diciéndole a su padre: “perdónalos porque no saben lo que hacen”. O diciéndole a Dimas y Gestas que ellos habrían de estar junto con él a la diestra de su padre.

No, cegados por el rencor político se les olvida que el perdón es fundamental, no toman en cuenta que Juan Pablo II acudió a la celda de quien disparó en su contra e intentó matarlo para otorgarle perdón.

Hay una regla fundamental que establece el perdón más no el olvido, perdonar no significa olvidar, y aquel que delinquió tendrá muy presente en su mente los delitos cometidos y tal vez viva arrepentido por ello.

Lo cierto es que habría que buscar una fórmula que acabe con tanta muerte y tanta violencia, no pensamos que pueda ser de la noche a la mañana, pero tratar de apagar el fuego con gasolina o con más fuego es tarea inútil, habría que negociar y para ello lo más elemental es identificar las causas de la violencia, los grupos delincuenciales de mayor relevancia, las fortunas que se amasan en torno a esas actividades, los miembros de dichas organizaciones, las armas que usan y de donde las obtienen, no es fácil es una tarea muy complicada y hay muchos y miles de millones de por medio.

Las actividades que generan la violencia y que producen tantas muertes son múltiples: la droga, el alcohol, lavado de dinero, cobro de piso, secuestros, tráfico de personas, giros negros, contrabando de alcohol o su alteración, tráfico de órganos, en fin, el catálogo es interminable y todos los días se incorpora una actividad ilícita más derivada del uso de la tecnología y para poner un ejemplo hablaríamos del secuestro virtual, entonces pues y partiendo de la base de que el Estado no tiene capacidad para luchar contra las organizaciones que se encargan de las múltiples tareas delictivas, si no por lo contrario, se alía con ellos y comparten las ganancias y a cambio de ello les otorga protección a manera tal de que también habría que pactar con generales o jefes policiacos o gobernadores involucrados en las actividades delictivas, los que probablemente no estén dispuestos a renunciar a las grandes utilidades que les genera su participación en actividades ilícitas, porque si bien es cierto, los delincuentes podrían obtener un perdón hacia el pasado y ninguna protección hacia el futuro, los integrantes del gobierno involucrados con ellos no corren riesgos ni pasados, ni presentes, ni futuros, y tal vez sean ellos quienes más se opongan a una amnistía, ya que no habría nadie que les diera en lo futuro el dinero que los delincuentes les dan.

Pero se espantan de la amnistía propuesta por López Obrador, que es una idea suelta que tendría que ponerse en práctica en el caso que llegase a ganar la presidencia y aprovechando todas las coyunturas u oportunidades que la ley señala para ello.

Yo pregunto por ejemplo ¿es amnistía que Óscar Bautista regrese a la diputación? ¿Qué acuerdo tomaron y qué convinieron para que él recuperara el poder, va a regresar lo que se llevó o solo regresa él? ¿Regresa para llevarse más? ¿Recuperará el tiempo perdido y lo que dejó de ganar mientras estuvo separado del cargo? ¿Sentirá vergüenza, estará arrepentido, dará muestras de corregir lo mal hecho? Quienes con él pactaron, ¿acordaron borrón y cuenta nueva? ¿Le permitirán en lo futuro hacer lo que hacía en el pasado? ¿En qué contribuye el regreso de Óscar Bautista a ganarse la confianza del electorado, para qué tanto luchar en contra de la corrupción si al final de cuentas a nadie se castiga?

Pero dejemos de lado a Óscar Bautista y hablemos de Romero Deschamps, quien se reelige por cuarta vez hasta después del 2024, de Lozoya el que recibió los sobornos de Oderbrecht, de los hermanos Moreira ex gobernadores de Coahuila, podríamos pensar que hubo amnistía en esos casos, puesto que no han castigado a nadie; pero la lista de delincuentes en el gobierno o ligados al gobierno es interminable. La corrupción en este país alcanza a todos los gobernantes que se enriquecen a su paso por el poder y no son castigados ni les exigen cuentas después de terminar. Eso es tácita amnistía sin acuerdo previo pero al final de cuentas nada pasa, hay perdón y hay olvido, y hay olvido porque muchos de esos delincuentes oficiales se postulan para algún cargo y la gente vuelve a votar por ellos.

Por eso descalificar la amnistía propuesta por López Obrador de parte de los jilgueros gubernamentales es mero pretexto político para criticarlo porque al final de cuentas ni se va a dar la amnistía porque los delincuentes ya tienen su acuerdo con el gobierno y los protectores de ellos no van a querer renunciar a los beneficios que reciben. Todo es política, pura política.

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