ADELGAZAR O MORIR

Por: Luis Enrique Vera Alvarado

 

Las vísperas de cada año nuevo traen consigo dos cosas; la certidumbre de la tremenda borrachera del día último y la ilusión de cumplir al menos uno de los propósitos para el próximo año. Generalmente, lo único que me ilusiona es la fiesta milenaria que me voy a poner con la certeza total de que no voy a cumplir ni uno de mis propósitos.

Metas para ser mejor hay una infinidad: orar por la paz mundial, emprender un negocio, viajar, becar a un niño de escasos recursos, evangelizar a los que le van al América, etc. De toda esa sarta de falacias, la única que realmente vale la pena es la de adelgazar o morir en el intento. El primer paso es cambiar las uvas por arándanos y el vino por agua en el brindis de medianoche. Primer fracaso.

Los rituales para asegurar el éxito también abundan. Yo los divido en tres grupos: los que llevan velas o cualquier artículo que dé el gatazo para pretender que hacemos magia, los que involucran prendas íntimas y los que tienen una base sólida de acciones para fructificar. Regularmente el último tipo representa un uno por cierto de todos los rituales.

Ejemplificaré. Compre una vela dorada y una plateada (la luna y el sol), escriba una carta repitiendo sus deseos tres veces, queme el papel en la vela plateada y ponga una foto suya frente a la dorada. Para la ropa interior, escoja el tono de acuerdo con sus necesidades. Roja para el amor, verde para la salud, amarilla para el dinero y negra para que se muera tu suegra. Tú tienes el poder.

Sim embargo, lo mejor es potenciar el efecto mezclando los rituales. Uno de mis propósitos para este año es bajar de peso. El plan es el siguiente. Voy a prender la vela dorada y ya que se esté derritiendo la mayoría de la cera me la voy a echar en la boca hasta que se seque y no pueda comer en una semana. Aunado a eso pienso comprar unos boxers de esos que levantan los glúteos color rojo pasión. Seguro para el 14 de febrero ya habré cumplido al menos dos objetivos.

Cada año por venir representa la exquisita posibilidad de enmendar nuestras vidas, por eso es inevitable caer en la tentación de tener propósitos que enmienden nuestro rumbo. La cuestión es qué rumbo seguir. Es un gran año para vernos retro y usar trusas blancas como bandera de paz todos los días. También es un gran año para pensar más en el medio ambiente y en la naturaleza. El 2018 trae la oportunidad de cambiar nuestros propósitos de adelgazar, comprar un carro nuevo, renovar el guardarropa y comprar una lancha por deseos como ser compasivo, ser humilde, ser generoso, amar al próximo y todas esas cosas que no venden y que a nadie le importan pero que llenan de luz nuestros días.

Las vísperas del año nuevo son un excelente tiempo para hacer retrospectiva y análisis. ¿Quiénes queremos ser el próximo año? Los rituales existen para darle solemnidad a lo que realmente importa: la intención. La clave es convertir esa intención en acción. Ser congruentes y ser lo suficientemente determinados para cumplir el objetivo. Ser o no ser. Dejar de irle al América y encontrar trabajo. Adelgazar o morir.

ARCHIVO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: